Revisado el jueves, 21 mayo, 2026
💣🏙️ El bombardeo de Sevilla por Espartero: una herida visible en la ciudad
📜 El 8 de enero de 1879 fallecía el general Baldomero Espartero, Duque de la Victoria y una de las figuras más influyentes —y controvertidas— del siglo XIX español.
Héroe para unos, gobernante autoritario para otros, su nombre quedó ligado de forma imborrable a un episodio traumático de la historia de Sevilla: el bombardeo de julio de 1843.
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⚔️👑 De héroe liberal a regente del reino
Espartero alcanzó una enorme popularidad tras su papel en las guerras carlistas. En 1840, tras la salida de la reina regente María Cristina, fue nombrado regente del reino durante la minoría de edad de Isabel II. Su llegada al poder simbolizaba la esperanza de amplios sectores liberales, pero su forma de gobernar pronto generó fuertes tensiones.
Su regencia estuvo marcada por un ejercicio del poder cada vez más personalista y autoritario, lo que provocó la oposición de otros militares y políticos. Entre ellos destacaron los generales Narváez y Serrano, que encabezaron un pronunciamiento contra su gobierno. ⚠️
🔥🏘️ Sevilla se subleva
En 1843, Sevilla se sumó a la rebelión contra Espartero. La ciudad, con una larga tradición de autonomía y orgullo cívico, se posicionó claramente contra el regente. La respuesta de Espartero fue tan contundente como dramática: ordenó el bombardeo de Sevilla desde posiciones cercanas, castigando a la población civil como escarmiento.
Durante varios días de julio de 1843, los proyectiles cayeron sobre la ciudad 💣. El episodio causó víctimas, destrozos y una profunda conmoción social. Lejos de doblegar a Sevilla, el ataque reforzó el sentimiento de resistencia de sus habitantes.
🧱👀 Las huellas del bombardeo que aún se conservan
A diferencia de otros episodios bélicos, el bombardeo de Espartero dejó marcas físicas que todavía hoy pueden observarse si se camina con atención por el casco histórico:
- 🏠 Casa de Miguel de Mañara: en su fachada se conservan impactos de proyectiles, testigos silenciosos del ataque.
- 🪟 Calle Mosqueta, junto a la Puerta Carmona: aún es visible un proyectil incrustado junto a una ventana.
- 📚 Archivo General de Indias: una de las losas del patio muestra grabada la silueta de una bomba y la fecha del impacto.
- 🎓 Real Fábrica de Tabacos (actual Universidad de Sevilla): uno de los edificios más castigados; una placa recuerda los hechos en la esquina de Palos de la Frontera con la Glorieta del Cid.
Estos elementos convierten el episodio en un raro ejemplo de memoria urbana visible, integrada en la vida cotidiana de la ciudad.
🏅🏙️ La Sevilla “Invicta”
Tras la caída de Espartero y el fin de su regencia, la actitud de Sevilla fue reconocida oficialmente. La reina Isabel II otorgó a la ciudad el título de “Invicta”, como premio a su resistencia frente al bombardeo.
Paradójicamente, el propio Espartero fue rehabilitado políticamente años después. Regresó del exilio en Inglaterra 🇬🇧 y llegó a ocupar de nuevo la presidencia del Gobierno durante el Bienio Progresista (1854–1856), hasta ser sustituido por el general O’Donnell.
🏛️🤔 Un recuerdo incómodo en el corazón de la ciudad
Hoy, el nombre de Espartero sigue presente en Sevilla: su retrato se conserva en el Ayuntamiento y una de las plazas más céntricas lleva el nombre de Plaza del Duque de la Victoria. Sin embargo, bajo esa denominación honorífica late un recuerdo mucho más complejo.
El bombardeo de 1843 nos recuerda que la historia urbana no solo se escribe con monumentos y celebraciones, sino también con cicatrices. En Sevilla, esas cicatrices siguen ahí, incrustadas en muros y pavimentos, recordándonos que incluso los grandes personajes históricos pueden dejar tras de sí una huella amarga.
De ese bombardeo quedan algunos recuerdos, como proyectiles en la fachada de la casa de Miguel de Mañara y en la fachada de la calle Mosqueta cerca de la Puerta Carmona.

Archivo General de Indias: una de las losas del patio está marcada con la imagen de una bomba y la fecha como recuerdo de una de las bombas que cayó en el lugar.
La Fábrica de Tabacos, actual Universidad, fue muy atacada; como recuerdo queda una placa cerca de la esquina de la calle Palos de la Frontera con la Glorieta del Cid.
Afectó al convento de Madre de Dios donde cayeron dos o tres bombas.
✨ Mirar estas marcas es otra forma de entender Sevilla: no solo como ciudad monumental, sino como un espacio vivido, resistido y recordado a lo largo de los siglos.


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