Protectorado de la Infancia de Sevilla

Protectorado de la Infancia de Sevilla: historia, capilla y patrimonio artístico

🏛️ El Protectorado de la Infancia de Sevilla y su capilla

El Protectorado de la Infancia de Sevilla es uno de esos espacios poco conocidos que ayudan a comprender la Sevilla social, educativa y religiosa de comienzos del siglo XX.

Nació como una institución destinada a mejorar, a través de la educación, las oportunidades de progreso de niños y niñas procedentes de familias desfavorecidas. Su impulso se relaciona con una burguesía sevillana industrial y filantrópica, favorecida por el ambiente de modernización que habían fomentado décadas antes los duques de Montpensier.

El conjunto fue promovido por la familia Fernández Palacios, propietaria de los terrenos, entre 1915 y 1918, y quedó bajo la dirección de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, congregación muy vinculada a la enseñanza, la asistencia social y el cuidado de la infancia.

En aquel momento, la zona se encontraba en un ámbito periférico, rodeado de huertas próximas a Triana, muy distinto al paisaje urbano actual.

🧱 Una fachada modernista con aire industrial

El edificio fue proyectado en 1915 por el arquitecto Antonio Arévalo Martínez. Su fachada destaca por una decoración geométrica de aire modernista e industrial, con un interesante trabajo de ladrillo cortado.

La composición presenta dos puertas verticales rematadas por arcos de inspiración gótica. Sobre ellas aparece un relieve de barro con la Inmaculada Concepción, elemento que anuncia el carácter religioso y educativo del conjunto.

⛪ La capilla: un interior de inspiración neogótica inglesa

La capilla del Protectorado es un espacio de gran personalidad. Presenta una nave única con un cierto aire neogótico inglés, cubierta mediante una estructura de cerchas de madera a dos aguas.

Uno de sus rasgos más singulares son las galerías de madera abalconadas, que aportan al interior un ambiente recogido, cálido y muy diferente al de otros templos sevillanos más barrocos.

🎨 El retablo y las imágenes principales

El retablo mayor es una copia inspirada en los retablos laterales de la iglesia del Sagrario de la Catedral de Sevilla. Está realizado en madera marmolizada, con una estética historicista muy cuidada.

Lo preside una notable Inmaculada, obra anónima de finales del siglo XVII o comienzos del XVIII, de autor desconocido, pero de buena calidad artística.

También se conservan imágenes del Sagrado Corazón, de producción seriada, junto a esculturas de San José y San Vicente de Paúl. Completan el conjunto un Crucifijo y un Sagrario con columnas salomónicas.

🖼️ Las pinturas simbolistas de Gonzalo Bilbao

Entre las piezas más interesantes del templo destacan dos pinturas simbolistas realizadas por Gonzalo Bilbao en 1902. Estas obras fueron creadas originalmente para la Capilla de Lourdes de la iglesia del Santo Ángel, pero al reformarse aquel espacio fueron trasladadas al Protectorado.

Una de ellas representa una visión mariana vinculada a la advocación de Stella Matutina. La Virgen aparece de forma etérea, elevada sobre una Sevilla situada a sus pies, creando una imagen espiritual, delicada y profundamente simbólica.

La otra composición, conocida como Regina Virginum, resulta más animada y luminosa. La Virgen aparece rodeada por un halo de luz, acompañada de ángeles y figuras infantiles. En el plano terrenal se disponen niñas vestidas de blanco junto a un jarrón de azucenas, símbolo de pureza.

Estas pinturas poseen un tono onírico, simbolista y espiritual, y constituyen uno de los grandes atractivos artísticos del conjunto.

📚 Otras obras conservadas en la capilla

  • Un lienzo horizontal del siglo XVIII con la Estigmatización de Santa Catalina de Siena.
  • Una representación de San Agustín meditando sobre el misterio de la Santísima Trinidad.
  • Un lienzo del Nacimiento de la Virgen.
  • Una pintura de Santa Gertrudis.
  • Representaciones de San Pedro y San Pablo.
  • Obras relacionadas con la devoción a la Medalla Milagrosa.

✨ Un patrimonio sevillano poco conocido

El Protectorado de la Infancia de Sevilla reúne historia social, educación, arquitectura y patrimonio artístico. Su origen nos habla de una Sevilla preocupada por la infancia desfavorecida y por la formación como vía de progreso.

Su capilla, con su aire neogótico, sus galerías de madera, su retablo historicista y las pinturas simbolistas de Gonzalo Bilbao, constituye uno de esos espacios discretos pero llenos de interés que merecen ser conocidos dentro del patrimonio sevillano.

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