mosaicos romanos de Carmona

Los mosaicos romanos de Carmona

Los mosaicos de Carmona

Al contrario que en nuestras anteriores entregas, visitas a los mosaicos de Casariche y Écija, en las que para poder apreciar los mosaicos romanos analizados debíamos desplazarnos desde el área metropolitana de Sevilla a una distancia considerable, en esta ocasión la visita está “a tiro de piedra” de los capitalinos y no caben excusas para apreciar las obras que pasamos a describir.


La vieja Carmona

Carmona es una hermosa ciudad de la provincia de Sevilla, situada a 28 kilómetros de la capital, enmarcada en la comarca de Los Alcores, con una población de cerca de treinta mil habitantes.

El territorio urbano de la ciudad ha estado poblado desde hace más de 5.000 años, y en tiempos de la romanización fue conocida como Carmo. Apoyó decididamente a Julio Cesar en la guerra civil contra Pompeyo y en gratitud a tal colaboración, tras la victoria de aquél llegó a ostentar el estatus de Municipio y el derecho a acuñar moneda.


Los Mosaicos del Ayuntamiento de Carmona

La visita a los mosaicos romanos de esta importante ciudad sevillana la concentraremos en dos lugares de su casco histórico. Para ello, entraremos por la monumental Puerta de Sevilla y nos dirigiremos a la Casa Consistorial. En el patio del Ayuntamiento encontraremos un mosaico de grandes dimensiones de estilo severo (predominio de motivos geométricos y vegetales en blanco y negro), cuyo emblemata representa al mito de Medusa. Recordar que esta figura mitológica fue utilizada en la antigüedad como elemento protector del hogar (efecto apotropaico) al igual que en algunos lugares en nuestros días se utiliza la herradura u otros objetos a los que se atribuye este carácter.

La Medusa está inserta en una roseta de triángulos curvilíneos y ésta a su vez en un cuadrado en cuyas cuatro esquinas se encuentran la personificación de las estaciones del año.

En la propia Casa Consistorial, en el Salón de Plenos (aunque el acceso no creo que sea posible en nuestra visita), están expuestos en las paredes algunos resto de mosaicos sobre los que, relacionándolos con otro de la Necrópolis y el del Museo de la ciudad, hablaremos a continuación.


Mosaicos del museo de Carmona

Continuando con nuestra visita nos dirigiremos al Museo de la ciudad. En el pasillo de acceso a la colección de obras que contiene el edificio municipal ya apreciaremos algunos ejemplos de obras musivarias.

Ya en el interior, junto con multitud de esculturas y restos arqueológicos, podremos contemplar un ejemplar recientemente encontrado en la ciudad (año 2008). La pieza encontrada tiene como principal atractivo una figura central enmarcada en un cuadro y que, según los primeros estudios, podría representar una alegoría al dios Vertumnus, un dios de origen etrusco que personifica el cambio de las estaciones. Este dios tiene la particularidad de cambiar de fisonomía según la época del año, presentándose como un segador en verano o un vendimiador en otoño, y fue pareja de Pomona, la diosa protectora de los árboles frutales.

Sin embargo, en estudios posteriores, y al ponerlo en relación con los 8 fragmentos del Salón de Plenos y el de la Necrópolis (todos ellos encontrados en 1897), incluso realizando pruebas químicas a los morteros de todos los fragmentos, se ha determinado que todos se corresponden con un único ejemplar musivario, ubicado originariamente cerca de la Plaza de Abastos de la ciudad.


La representación del Verano

La figura de la hablábamos antes no es el dios Vertumnus sino la representación del Verano, ya que en el resto de fragmentos, y ubicadas en las esquinas, se encontrarían las estaciones Invierno y Primavera (el Otoño no ha aparecido).

Las personificaciones de las tres estaciones encontradas están representadas por bustos de figuras ambiguas, de aspecto femenino con rasgos masculizantes, sobre todo el verano y el invierno, con sus atributos que los identifican y que portan apoyados en sus hombros. Sobre el fondo de teselas blancas, están enmarcadas en recuadros limitados por dos líneas de teselas negras, de 72 centímetros de lado.

Por lo que respecta al Verano, que es la pieza que podemos observar en el Museo, decir que está representado por un segador con rastrillo y espigas a modo de corona sobre su cabeza y rama apoyada sobre su hombro izquierdo, atributos que lo identifican como tal, es menos habitual e interesante el atuendo que porta para la protección del Sol, a modo de sombrero alado y telas, ya que no se han encontrado mosaicos paralelos en otras representaciones de esta estación.

Culminada la presentación de los mosaicos más importantes de Carmona, nos quedaría la gratísima visita de la ciudad con un paseo relajado por sus calles, degustación de su gastronomía en multitud de magníficos establecimientos de hostelería y, sobre todo, una visita a la Necrópolis (sobre todos las tumbas de Servilia y del Elefante) y tomar un café en la terraza del Parador Nacional con las vistas de toda la campiña sevillana.

Reportaje realizado por Ángel Martínez, mosaista sevillano.
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