Murillo en Sevilla

La ruta de Murillo en Sevilla

Las obras de Murillo en Sevilla

Bartolomé Esteban Murillo nació y falleció en Sevilla (1617-1682), viviendo de niño en la zona de la Magdalena. Fue el pintor barroco más destacado de la escuela sevillana y el más apreciado fuera de España. Contó con un elevado número de discípulos y seguidores.

En esos años existía en Sevilla un ambiente de intensa religiosidad, con frecuentes manifestaciones a favor de la concepción de María sin pecado original, y como consecuencia de ello, una amplia demanda de obras religiosas. Eran años de miseria y epidemias, motivos por lo que el maestro crearía sus geniales Inmaculadas junto a cuadros donde se refleja la miseria, la enfermedad y los niños de la calle, pillos, harapientos y piojosos.

Su obra es de gran calidad y muy codiciada, por lo que con la invasión de las tropas francesas y la desamortización de los conventos de San Francisco y los Capuchinos, hizo que pasara por diferentes manos, pudiéndose recuperar en parte para el Museo de la ciudad y el Prado, desapareciendo  otras obras , hoy en manos de particulares o expuestas en los mejores museos del mundo.

La ternura de los personajes, el uso de la luz, la calidad del dibujo, los colores… Murillo es uno de los grandes pintores de la historia y destacado autor de obra religiosa y costumbrista

Esta ruta que presentamos es autoguiada, pero podemos ayudarte a organizar una visita temática de Murillo por Sevilla, escríbenos a info@visitarsevilla.com


Murillo en el Museo de Bellas Artes

Comenzaremos por el Museo de Bellas Artes, donde se conserva una de sus mejores colecciones.

En la plaza del Museo, frente a la entrada, está la estatua en bronce del pintor, sobre un pedestal, obra realizada en 1864 por el escultor madrileño Sabino de Medina. Representa al pintor de pie junto a un estrado donde se apoya y sostiene una paleta y un boceto.

En el interior del museo, dirigirse a la planta baja,  Sala V, junto al patio en la antigua iglesia del convento.
Esta iglesia fue construida para los Mercedarios entre 1603 y 1612, en forma de cruz latina, bóveda de media naranja bellamente decorada y con portada del último tercio del siglo XVIII.

La sala está dedicada  al Barroco sevillano, presidiendo en  el altar mayor, el antiguo retablo  de la iglesia de Capuchinos de Sevilla, salvado de la invasión francesa, en el centro  la Inmaculada grande “La Colosal», de 1650 (foto de arriba) del convento de San Francisco. La Virgen viste túnica blanca y manto azul, conforme a la visión de la portuguesa Beatriz de Silva.

En la zona inferior tenemos La Virgen de la Servilleta, una de sus obras maestras. La tradición cuenta que un fraile del convento encarga a Murillo una representación de la Virgen con el Niño para poder orar privadamente en su celda. Murillo acepta, pero solicita un lienzo para realizar la pintura, el fraile le entregó una servilleta, en la que el artista realizó el trabajo.

La Virgen de la Servilleta
La Virgen de la Servilleta

En los laterales otras de sus obras más conocida es el cuadro de las Santas Justa y Rufina,  y a la derecha «San Leandro y Santa Buenaventura», patronos de Sevilla.

Detalle de "Santa Justa y Rufina"
Detalle de «Santa Justa y Rufina»

En el segundo cuerpo se sitúa  San José con el Niño y San Juan Bautista.
En el ático, San Antonio con el Niño y San Félix de Cantalicio con el Niño,

Otros cuadros de Murillo en esta sala, provenientes del convento de los Capuchinos y  realizados en 1668, son:

Inmaculada del Coro, «La Niña” y la Inmaculada con el Padre Eterno.
San Francisco con el Niño y  San Francisco abrazando a Cristo Crucificado.
Santo Tomás de Villanueva.
La Anunciación.
La Adoración de los pastores.
La Piedad

La Piedad
La Piedad

Se puede visitar el convento de Capuchinos, situado en la Ronda de igual nombre, frente a las Murallas, donde se encuentra el altar al que pertenecieron estas pinturas y donde se quieren colocar las copias de dichos cuadros.
En la entrada un azulejo recuerda la estancia del pintor en este  convento, donde llegó a realizar 22 obras.

En la planta alta, sala VII, hay una selección de pinturas  de Murillo, de San Agustin , San Jerónimo y San Francisco.
Junto a ellas, obras de sus discípulos como  Meneses Osorio, Núñez de Villavicencio y Simón Gutiérrez, que imponen un estilo que caracterizará la pintura sevillana hasta XVIII.


En las iglesias del centro

Seguiremos el recorrido por la Plaza de la Magdalena , solar donde se ubicaba la parroquia en la que el pintor fue bautizado el 1 de enero de 1618. Hay colocada una placa conmemorativa en la capilla bautismal.

Nos acercamos a la calle Temprado, en el barrio del Arenal, a la iglesia del Hospital de la Caridad, institución muy relacionada con el artista.
Realizaría para su iglesia varias obras de motivos caritativos, situadas en los altares de la nave. Son los cuadros de San Juan de Dios ayudado por un Ángel  y Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos, mostrando mendigos enfermos, incluso incidiendo en la interpretación realista y desagradable de las llagas, lo que no dejó de suscitar algunas críticas.

Hay cuatro copias de cuadros de Murillo, robadas en la invasión francesa, situadas muros de la iglesia son: Abraham recibiendo al hijo pródigo, Abraham recibiendo a los tres ángeles, San Pedro liberado por un Ángel, la curación del paralítico en la piscina.
Otros cuadros de Murillo en el muro son la multiplicación de los panes y los pecesMoisés haciendo brotar agua de una peña.
Otros cuadros del autor son San Juan Bautista niño y la Anunciación.

Abraham recibiendo al hijo pródigo, copia de Murillo

Seguimos hacia la Catedral de Sevilla. En la  zona norte, en el fondo de  la capilla de San Antonio-Bautismal, se encuentra el cuadro de  La Visión de San Antonio, una obra de grandes proporciones y data de 1656,  una de las creaciones cumbre de Murillo, representa a San Antonio con los brazos extendidos dirige su mirada  al Niño Jesús, en el centro de una intensa luz y rodeado por nubes y numerosos ángeles.

En esta capilla está también  el lienzo del Bautismo de  Cristo, una de las obras más destacadas de su producción tardía.
En la Sacristía Mayor, los cuadros de San Leandro y San Isidoro.
En las bóvedas de la Sala Capitular están decoradas con cuadros de este autor que representan a la Inmaculada y a ocho Santos sevillanos,
En su capilla el cuadro del  Ángel de la Guarda y frente al patio de los Naranjos el retrato de San Fernando.

Angel de la Guarda

En el cercano palacio Arzobispal se encuentra una Inmaculada de grandes dimensiones pintada en 1652, para el Convento de San Francisco, actual Plaza Nueva. La Virgen presentando el Rosario a Santo Domingo-
A estas obras añadir un lienzo de la Virgen del Rosario,  aunque las limitaciones para las visitas (dos sábados al mes, previa reserva) dificultan su contemplación.

En el Alcázar se encuentra el cuadro de San Francisco Solano y el toro.

En el edificio de la antigua Lonja, antes de crearse el Archivo de Indias, estuvo una Academia de Dibujo fundada por Murillo en 1660, existiendo una placa recordando este evento.


En el barrio de Santa Cruz

Seguimos la ruta por el barrio de Santa Cruz, donde en la calle Santa Teresa nº 8, vivió el maestro en lo que hoy se conoce como Casa de Murillo. Es una típica vivienda del siglo XVII, que ha sido museo y hoy es sede administrativa de la Junta de Andalucía.

Casa de Murillo

En este barrio, en la Plaza de Santa Cruz descansan sus  restos, pues en ella estaba la primitiva parroquia de Santa Cruz, donde el día 4 de abril de 1682, fue enterrado, la iglesia desapareció durante la ocupación francesa.
Lo conmemora  una placa conmemorativa.

En la iglesia del hospital de los Venerables, albergó hasta cuatro cuadros del autor, en el muro derecho  se encuentra el retablo de la Inmaculada, cuyo lienzo actual es del siglo XVII y sustituye a la Inmaculada Concepción de los Venerables de Murillo, llamada de Soult, al ser este general el que la expolió, hoy en el Museo del Prado.

Museo Bellver, en la planta baja podemos ver el cuadro de la Caída de Murillo obra de Marcelo Muñoz, siglo XIX.

La iglesia de Santa María la Blanca, en cuya restauración intervino el pintor, queda la obra de la Santa Cena, aunque contaba con otras cuatro, que desaparecerían con la invasión francesa, y que serían posteriormente recuperadas en el Museo del Prado o permanecen en el extranjero, por lo que están siendo reproducidas en su localización original como  copias.
En el presbiterio, el sueño del Patricio, y  Juan y su esposa ante el papa Liberio.
Se están reponiendo , en los huecos de las naves laterales, las copias de los cuadros, que se encuentran en el extranjero,  del Triunfo de la Iglesia, la Eucaristía y el Triunfo de la Inmaculada.

La Cena en Santa María la Blanca
La Cena en Santa María la Blanca

En la judería visitar la Parroquia de San Bartolomé, muy relacionada con el pintor, que además de vecino era hermano de su hermandad Sacramental.

La iglesia de la Magdalena, hay una lápida sobre una pila bautismal,  en  una capilla del fondo del coro , procedente de la antigua iglesia de la Magdalena, donde se bautizó en 1617.

Junto a esta la calle Murillo, donde nació el pintor.

Su retrato  se encuentra en el comedor de gala del Ayuntamiento.

En honor a este gran artista se han bautizado  los Jardines de Murillo,  junto al Alcázar y cercanos a su barrio.

En la fachada del Palacio de San Telmo existe una escultura de Murillo junto a otros 11 ilustres sevillanos.

Pilas,  localidad situada a  32 km de Sevilla, fue la villa natal de su esposa Beatriz Cabrera, por lo que sería visitada por el pintor, declarado vecino ilustre, luciendo en el escudo de la ciudad una paleta.


Escuela de Murillo

Tuvo numerosos discípulos, pero se considera que los más destacados fueron tres:

Francisco Meneses Osorio

El discípulo  que mejor continuo con el estilo del maestro.
Tiene varios cuadros en el museo de Bellas Artes de Sevilla, San Juan Bautista Niño, San José con el Niño, San Nicolas, la aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco y San Miguel Arcángel.
En el hospital de la Caridad, hay varios cuadros sobre Santa Rosa de Lima.

Juan Simón Gutiérrez

El más importante seguidor, su obra de gran calidad al estilo del maestro, cuadros sobre la vida de Santo Domingo, Santa Ana y San Joaquín, lo podemos ver en el Museo de Bellas Artes.

Esteban Marquez  

Con dos cuadros, San Agustín y San José en el Museo de Bellas Artes, un gran cuadro de Cristo y la Virgen protectores de la Infancia que se encuentra en la Universidad y la lactación de Santo Domingo en la parroquia de Fuentes de Andalucía.


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